Liberación Compartida: Una lectura Freiriana de las Relaciones Europa-África
Por: Simplicio Nsue Avoro
1. TEXTO DE CONFERENCIA
Título: Liberación compartida: una lectura freiriana de las relaciones África–Europa
INTRODUCCIÓN
Hoy quiero partir de una intuición profunda del pedagogo brasileño Paulo Freire, contenida en Pedagogía del oprimido. Freire nos dice que, en una situación de opresión, la liberación del oprimido exige también la liberación del opresor. Es una frase incómoda, porque rompe la idea de que basta con “vencer” o “revertir” la dominación. Para Freire, la opresión es una relación, no una esencia; y por tanto solo puede superarse transformando esa relación, no simplemente invirtiéndola.
Quiero aplicar ese marco a una pregunta clave de nuestro presente:
¿Por qué África no logra desarrollarse plenamente? ¿Y qué papel juega Europa en esa dificultad?
La tesis que propongo es sencilla pero poderosa:
África no puede liberarse mientras Europa continúe atrapada en un modelo económico, político y cultural que necesita su subdesarrollo. Y Europa, a su vez, no puede transformarse mientras esté enganchada a los recursos africanos.
La liberación, como diría Freire, o es compartida o no es liberación.
1. LA DIALÉCTICA OPRESOR–OPRIMIDO SEGÚN FREIRE
Para entender esta afirmación, volvamos brevemente a Freire.
El opresor, dice él, no es simplemente un individuo; es una posición dentro de una estructura que le pide dominar y acumular para mantener su identidad.
El oprimido, por su parte, no puede ser libre dentro del marco que el opresor define: necesita romper ese marco, pero no para convertirse en “nuevo opresor”, sino para crear una nueva relación en la que ambos sean plenamente humanos.
Freire insiste en que:
• El opresor también es prisionero,
• El oprimido solo se libera de verdad si transforma la relación,
• Y la transformación requiere conciencia crítica, diálogo y valentía.
Si trasladamos esto al ámbito internacional, entendemos que la dominación no es solo militar o económica: es también mental, discursiva, categorial.
2. APLICACIÓN AL CONTEXTO GLOBAL: ÁFRICA Y EUROPA
En las relaciones entre África y Europa encontramos una herencia histórica evidente:
colonialismo, rutas extractivas, sistemas legales y fronteras impuestas, y más tarde un orden económico internacional diseñado para mantener los flujos de materias primas desde el Sur hacia el Norte.
Muchos países africanos lograron la independencia política, sí, pero no la independencia estructural.
Europa, por su parte, construyó buena parte de su modernidad gracias a los recursos africanos, primero a través del colonialismo directo, y después mediante formas más sutiles: deuda, acuerdos comerciales asimétricos, dependencia energética y mineral, y control de cadenas de suministro.
La pregunta clave freiriana sería:
¿Podemos llamar a Europa “libre” si necesita perpetuar esta estructura para mantener su nivel de vida?
¿No está, más bien, atrapada en un modelo que exige desigualdad para sostenerse?
3. LA DEPENDENCIA MATERIAL DE EUROPA
Europa mantiene hoy una fuerte dependencia de los recursos africanos:
petróleo, gas, cobalto, coltán, uranio, fosfatos, tierras raras y más. Son recursos esenciales para la industria, la energía y la transición ecológica.
Cuando una región depende de otra para sostener su bienestar, surgen presiones inevitables:
• alianzas con gobiernos autoritarios,
• acuerdos extractivos que benefician a compañías extranjeras,
• condicionamientos económicos a través de instituciones financieras,
• externalización de fronteras y control migratorio en países africanos.
Freire diría que el opresor teme perder sus privilegios.
Europa teme perder acceso a esos recursos.
Y ese miedo genera políticas que profundizan la dependencia africana.
4. ¿POR QUÉ ÁFRICA NO PUEDE LIBERARSE SIN QUE EUROPA CAMBIE?
La liberación africana no se reduce a “mejor gobernanza” o “crecimiento económico”.
El problema es más hondo: África está insertada en una relación definida desde fuera, una relación que la coloca en el papel de proveedora de recursos primarios y receptora de productos manufacturados, servicios financieros y ayudas condicionadas.
Para Freire, el oprimido no puede liberarse intentando progresar dentro de la lógica del opresor.
Necesita transformar la lógica.
Pero esa transformación es imposible si el otro lado —Europa— no cambia a su vez.
Mientras Europa siga basada en una economía que requiere materias primas baratas y mercados subordinados, África seguirá limitada en sus posibilidades de emancipación.
5. ¿POR QUÉ EUROPA TAMPOCO PUEDE LIBERARSE SIN QUE ÁFRICA LO HAGA?
Este aspecto suele olvidarse, y aquí Freire ofrece una clave fundamental.
Eurocentrismo, paternalismo, intervenciones “por estabilidad”, narrativas de misión civilizadora y miedo al ascenso africano: todo esto no solo oprime a África; también limita a Europa.
Europa queda atrapada en:
• una identidad basada en la superioridad,
• un modelo económico insostenible,
• una relación desigual que la obliga a proteger intereses, incluso cuando contradicen valores proclamados,
• una incapacidad para imaginar un mundo realmente multipolar.
En el fondo, Europa no es libre porque necesita sostener un rol dominante para asegurar su bienestar.
6. ¿QUÉ SIGNIFICA ENTONCES UNA LIBERACIÓN COMPARTIDA?
Aquí no propongo un idealismo ingenuo, sino un horizonte político realista y profundamente freiriano.
6.1. Para Europa, liberarse significaría:
• abandonar la dependencia material mediante transición energética justa,
• aceptar perder ventajas derivadas de la desigualdad global,
• renunciar al paternalismo y reconocer autonomía africana,
• entender que un África fuerte no es un riesgo, sino una oportunidad.
6.2. Para África, liberarse significaría:
• generar valor añadido dentro del continente,
• diversificar socios y mercados,
• reforzar integración regional,
• definir modelos propios de desarrollo, no copiados de Europa,
• romper dependencias tecnológicas y financieras.
Freire lo explicaría así:
La verdadera liberación no consiste en ocupar el lugar del opresor, sino en disolver la estructura que produce la opresión.
7. CIERRE
He querido mostrar que las relaciones África–Europa no pueden analizarse solo en términos económicos o geopolíticos.
Debemos también mirarlas desde la pedagogía de Freire, que nos recuerda que toda opresión es una educación, una configuración de roles, una manera de concebir al otro.
Si deseamos un futuro distinto, tanto África como Europa deben liberarse de los papeles que la historia les asignó.
La opresión es una relación; la liberación también debe serlo.
Termino con una frase freiriana adaptada a nuestro contexto:
“La liberación de África y de Europa es un mismo proceso: el de dejar atrás un mundo que necesita dominados y dominadores, para crear uno donde todos puedan ser plenamente sujetos.”
Muchas gracias.
Simplicio Nsue Avoro